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EDIMBURGO / Festival Fringe de la Comedia
Miércoles, 10 de agosto 2005
¿Puede encontrarse humor en situaciones tan trágicas como atentados o guerras? Eso es precisamente lo que están tratando de descubrir en la ciudad escocesa de Edimburgo, en el Festival Fringe de la Comedia que acaba de comenzar. Las bombas del 7 de julio en Londres y los atentados fallidos del 21 han obligado a muchos guionistas a cambiar sus libretos. Lejos de convertirse en un tabú, el tema de los atentados se ha vuelto más popular que nunca, pese a la preocupación de algunos comediantes respecto a dónde está el límite para bromear. Por primera vez este año el tema del llamado "terrorismo" se convirtió en el sello principal del festival de la comedia.Las desventajas de llamarse Osama
Pero algunos ni siquiera tienen que hacer el esfuerzo de crear un libreto. Sólo les basta con remitirse a su experiencia cotidiana. Ese es el caso del cómico egipcio radicado en Dinamarca, Omar Marzouk. "Yo no cuento chistes, sólo hablo de mi vida, la cual se ha vuelto muy divertida. Mi hermano se llama Osama y trabaja para una aerolínea escandinava como mecánico de aviones. Tuvo que quitarle su nombre del uniforme de trabajo porque no quería que los pasajeros lo miraran fijo y pensaran ’Ah, mira, Osama reparando un ala’". Y Omar es sólo uno de los casos. Está también el espectáculo llamado "Terrorismo: El Musical", que según el comediante Stuart Lee, es una forma inteligente de lidiar con el miedo.¿Dónde está el límite?
Paul Choudhury, de Londres, ha estado cambiando su show cada día. "He tenido que rescribir un montón de material según lo que va pasando. Al día siguiente de los atentados yo estaba en el escenario y todo lo que hice estuvo relacionado con eso. No puedes volver atrás". Pero no sólo las noticias cambian cada día, sino también los límites de lo que se considera buen gusto. Los arranques creativos han planteado la pregunta sobre qué tan lejos se puede ir. "Algunas personas no creen que puedas ridiculizar o reírte de todo. Creo que en ese sentido, una base de respeto no es mucho pedir", dice Choudhury. Aunque a algunos esa "base de respeto" les suena como un límite a la libertad de expresión. "En este show traté de escribir la más estúpida, blasfema, escatológica e indefendible rutina posible, pero que tuviera un significado y un aire de humanidad. Ese es el desafío", dice Stuart Lee.¿Reírse o no reírse?
El problema es que esto está pasando en una sociedad donde la comedia pone al descubierto sus mayores defectos. "Para la gente que no tiene una religión, sus límites son completamente distintos y sienten que está bien reírse de todo, porque nada es sagrado. Pero siendo un musulmán, hay cosas que son sagradas para mí y creo que se deberían respetar", plantea Omar Marzouk. Pero aunque los comediantes no se han puesto de acuerdo sobre hasta dónde bromear, lo que para ellos no tiene discusión es que la comedia no puede ignorar estos temas. "Si yo no voy al escenario y hago estas bromas, ellos habrán ganado. Y para ser honesto, no quiero que los terroristas ganen y si no consigo un show en televisión para octubre, ellos probablemente habrán ganado", dice riendo Paul Choudhury.Navigation

